Bariloche es un destino turístico en la Patagonia Argentina sustentado en una imagen bucólica de bosques, montañas y lagos, instalada desde 1934 bajo el ideal de la Europa Alpina. Pero Bariloche es también Vuriloche, el paso que los antiguos habitantes utilizaban para cruzar la cordillera de los Andes y un polo histórico de migraciones internas. En la parte más alta de la ciudad, oculta al ojo del turista y desconocida para gran parte de la sociedad, se extiende una zona de barrios que alberga a decenas de miles de personas y que pese a su heterogénea conformación, es noticia en los medios de comunicación por el alto índice de pobreza, el desempleo, la precariedad y los reiterados episodios de violencia. El Alto de Bariloche carga, así, con un fuerte estigma. En esta realidad, los niños y adolescentes son los grupos más vulnerables y principales víctimas de la exclusión y la falta de recursos.